CARMORVAN
Es sumamente preocupante para quienes formamos parte de este Continente Latinoamericano, incluyendo a México quien toda su Historia hasta el presente ha dependido de un consumo básico de generación en generación como es el maíz, que le dieron vida a sus famosas tortillas, así como lo hace Centroamérica y desde luego Venezuela, el hecho de que la tortilla orgánica será remplazada por una tortilla transgénica, más cuando el actual presidente de México, Calderón envió el 6 de marzo 2009, una iniciativa de ley que cancela el Régimen de protección al maíz, simplemente para entregar el destino del principal cultivo del país y base de alimentación de las transnacionales como: Monsato, Syngenta, Dupont, Dow, Bayer y Basf, que le ofrecieron miles de millones de dólares si se aprobaba la ley.
rel-uita.com, nos aporta al respecto, que según sus propios datos, esta trasnacional estadounidense controla más de 80 por ciento del rubro, porcentaje ampliamente mayor que el que detenta cualquier otra empresa en su campo, sea petrolera, química o informática
Monsanto avanza además hacia el control de todas las semillas, no sólo transgénicas. Para ello ha comprado empresas semilleras en todo el mundo, con el fin de controlar un sector que aunque modesto en volumen de dinero -comparado con otras industrias-, es absolutamente imprescindible: es la llave de toda la cadena alimentaria. Una vez que controle la mayoría de las semillas convencionales (no transgénicas), lo único que necesitará hacer es dejar de producirlas, y a través de una política de hechos consumados -al no existir alternativas en el mercado y en contubernio con las escasas empresas que queden en el rubro- obligar a todos a sembrar sus transgénicos. A unos porque no tendrán otra opción y a otros -los campesinos que plantan sus propias semillas- a punta de contaminación, juicios y semillas suicidas "Terminator".
Se recuerda, que según el monitoreo de la industria que hace el Grupo ETC, a principios de la década de 1980 existían en el mundo más de 7 mil empresas semilleras que producían semillas para el mercado comercial. Ninguna llegaba al uno por ciento en el mercado.
A todo ello se agrega, que hace algo más de una década, las empresas que producían agrotóxicos -como Monsanto, Dow, Bayer, Dupont y otras- comenzaron a comprar intensivamente a las semilleras. De esta forma promovieron la venta de semillas y agrotóxicos de la compañía en paquete. El resultado más visible de este casamiento de conveniencia fueron los transgénicos: más de dos tercios de los transgénicos plantados son cultivos resistentes a agrotóxicos.
En 1997, las 10 mayores empresas semilleras habían pasado a controlar la tercera parte del mercado mundial de venta de semillas comerciales. A 2005, las 10 más grandes tenían ya la mitad del mercado. Actualmente, las 10 mayores poseen 55 por ciento del mercado mundial, pero entre tres -Monsanto, Dupont y Syngenta- acaparan el 44 por ciento. Monsanto -que en 1996 ni siquiera aparecía entre las 10 mayores- abarca 20 por ciento del total global.
Dos de las compras más significativas de Monsanto en los años recientes -que lo convirtieron en la semillera industrial más grande del mundo- fueron la mexicana Seminis (ex Savia y Grupo Pulsar) con lo que logró la mayoría del mercado mundial de semillas de frutas y hortalizas, y la de Delta & Pine Land, la mayor empresa de semillas de algodón y dueña de la primer patente de semillas suicidas "Terminator".
Es evidente que avanzando por medios legales e ilegales -desde la contaminación transgénica y los juicios por patentes que hace contra las víctimas, hasta el soborno de funcionarios y legisladores para que le otorguen autorizaciones y hagan leyes o reglamentos a su favor- Monsanto pretende apoderarse del mercado mundial de semillas, o como mínimo, repartírselo con un par de otras trasnacionales.
Cabe destacar comenta Silvia Ribeiro, Monsanto compró hace una década la compañía Agracetus, para apoderarse de una patente monopólica sobre toda la soya transgénica del planeta. Esta patente la acaba de perder el 3 de mayo de 2007 en la Oficina Europea de Patentes, como consecuencia de un litigio que duró 13 años, iniciado por el Grupo ETC junto a una coalición de organizaciones sociales y ambientalistas, que finalmente derrotaron a esta transnacional. Pero en ese periodo, Monsanto usó y abusó de este monopolio para hacer juicios y amenazar desde productores a gobiernos, creando un monopolio de facto sobre la soya, aunque ya no tenga la patente.
En este contexto, es totalmente cínico que Monsanto, uno de los mayores contaminadores del planeta y responsable junto a un par de otras transnacionales de la contaminación transgénica del maíz campesino en México, anuncie que va a hacer un fondo para "proteger el maíz nativo".
Para ello, pretende formar con algunos de los pocos productores industriales de maíz en México, un banco de semillas nativas. La propuesta ni siquiera es original -también Syngenta, Dupont y otras productoras de transgénicos tienen proyectos similares de "conservación de la biodiversidad" en otros países- ya que proviene de Croplife International, una asociación internacional de estas empresas para defender sus intereses en la comunidad internacional.
Monsanto pretende así lavar su imagen de contaminador, acceder -y patentar cuando le convenga- razas de maíz campesino que le resultan imprescindibles para seguir desarrollando sus semillas transgénicas y por otro lado justificar la introducción de más transgénicos y la contaminación futura.
Los industriales de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México, que son quienes firmaron este acuerdo con Monsanto -quién sabe a qué precio- probablemente ya ni saben qué es el maíz nativo, porque hace tiempo son esclavos de lo que les vendan las empresas semilleras.
Los que de verdad conocen, cuidan y siguen plantando el maíz nativo -85 por ciento de los que producen maíz en México- son campesinos e indígenas. Reunidos en el III Foro Nacional en Defensa del Maíz declararon que no piensan dejar de plantar su maíz ni dejar que los dueños del dinero y los industriales se apropien de él. Les llevan 10 mil años de experiencia y más de 500 de resistencia.
Ante esta realidad y la protesta que se han originado, señala, que el maíz debe ser declarado patrimonio de la humanidad y tiene que garantizarse su inocuidad sanitaria y diversidad, de acuerdo a la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, en el contexto de las negociaciones que continúan en México sobre responsabilidad y compensación del Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad.
Se Señaló que se debe instaurar cuanto antes el régimen especial de protección para el maíz y especies de las cuales México es centro de origen, para garantizar la bioseguridad de estos cultivos.
En un comunicado, se indicó que tomando en cuenta el principio precautorio que estatuye el Protocolo de Cartagena, se debe restablecer una moratoria para la siembra a campo abierto de maíz transgénico, tomando en cuenta los riesgos que implican los actuales desarrollos, para fortalecer la bioseguridad de este grano básico en el contexto de una política pública integral de monitoreo.
Asimismo, como lo indica chmguatemala.gob.gt se consideró que "es urgente fincar responsabilidades por la contaminación transgénica del centro de origen del maíz en México y sus consecuencias, a las personas e instituciones que, con conocimiento de causa, permiten, estimulan o generan la contaminación transgénica de las plantas nativas de México, así como de las instancias de gobierno y sus funcionarios que son responsables de la bioseguridad en el país".
Se recordó que "ya se ha demostrado científicamente que hasta ahora no ha podido evitarse el flujo génico de los maíces transgénicos a los nativos. Los estudios muestran que en México no es posible la coexistencia de ambos".
Además se precisó, no existen en el país mecanismos eficientes de biomonitoreo y bioseguridad, los cuales deberían ser más restrictivos que los imperantes hasta ahora, y tendrían que ser de carácter preventivo .Hasta ahora -indicó, los estudios sugieren que los transgenes que han contaminado las razas nativas de maíz mexicano pueden provenir de los híbridos comerciales, de los programas gubernamentales de promoción de los mismos o del grano contaminado que se importa de Estados Unidos.
Se sabe, que Croacia empezó destrucción del cultivo del maíz genéticamente manipulado. La destrucción de todo el maíz híbrido plantado con semillas PR34G13 de la compañía estadounidense "Pioneer" y que se descubrió que está genéticamente modificado (GM), comenzó ha destruirse en Croacia oriental, cerca de Djakovo.
El ministro de Agricultura croata, Petar Cobankovic, que asistió al comienzo de la destrucción de las plantaciones, dijo que todos los cultivos de este maíz en Croacia serán eliminados en los próximos días para evitar la ulterior contaminación del medio ambiente.
Cobankovic hizo un llamamiento a todos los productores que han comprado las mencionadas semillas de la compañía "Pioneer" para que se pongan inmediatamente en contacto con su ministerio y prometió que la indemnización por hectárea será en torno a las 7.000 kunas (950 euros)

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