CARMORVAN

Para quienes les interesa indagar en lo que el Cosmos encierra, sus grandes misterios, esas cosas raras que se manifiestan y aun se dice de visitantes de otras galaxias, constelaciones, que de vez en cuando se presentan en la Tierra, no se puede ignorar lo que nos han aportado la etnia de los Dogon del Africa, especialmente sobre Sirio.

Se sabe que el misterioso Sirio ha sido estudio de todos aquellos que quieren indagar que en lo que hay dentro del cosmos, uno de ellos fue el periodista Benitéz creador del Caballo de troya, que escribió un libro interesante sobre lo que encierra .

Lo cierto, que como lo comenta intercosmos.iespana.es . sobre el supuesto mito Dogon se ha creado segundo mito, adventicio y moderno, que se inició cuando Robert Temple publicó en 1975 su famoso libro "The Sirius Mystery". Este "mito sobre el mito" involucra la visita de seres extraterrestres a la Tierra en un pasado remoto. El siguiente artículo revisa diversos aspectos del tema. Dado que es bastante extenso, lo he dividido en dos partes por razones de comodidad. La parte I resume los aspectos más notables y divulgados del misterio, repasa diversos aspectos de la cultura Dogon, así como también la génesis del mito moderno y sus fuentes. La parte II está dedicada a las diferentes explicaciones que se le han dado al problema, incluyendo una sección referente al descubrimiento de Sirio C. También incluyo aquí las referencias que he utilizado. En el apéndice se reproduce un fragmento de uno de los mitos Dogon de la creación.

Se agrega además, que la historia temprana de los Dogon se conoce a través de sus tradiciones orales: se supone que su lugar de origen se encuentra en la orilla oeste del Níger, entre los siglos X y XIII. De acuerdo a la leyenda, los antepasados de los Dogon fueron cuatro hermanos de origen sobrenatural, llamados Dyon, Arou, Domno y Ono, que "debido a una disputa en su patria Mande [...] decidieron dejar Mande y encontrar una nueva tierra donde ellos y sus descendientes pudieran vivir en paz". Hasta el día de hoy los habitantes de las diferentes regiones suelen declarar su parentesco con alguno de estos ancestros míticos. Inicialmente emigraron al norte y oeste de Burkina Faso, donde las historias locales los describen como los "Kibsi"; se cree que alrededor de 1490 huyeron de este territorio al ser invadida por la caballería de los Mossi, refugiándose en los riscos de Bandiagara. Allí sustituyeron a una población anterior, los Tellem, de la que se conocen pocos datos.

Muy intersante lo que se nos aporta y que textualmente dice:

Que un pequeño y remoto pueblo del Sahel, en el África Occidental, puede ser la prueba más consistente de que la Tierra fue visitada en una época remota por seres del espacio exterior. Se trata de los Dogon, tribu que habita en la actual República de Malí. Los Dogon son poseedores de una mitología tan rica como compleja; sus leyendas contienen conocimientos astronómicos que de ninguna forma pudieron haber obtenido por sí mismos, ni de un eventual contacto con visitantes terrestres. Esto le plantea a la ciencia un enigma que es incapaz de explicar, y que escapa por completo a las soluciones convencionales. La sabiduría secreta de este pueblo contiene datos precisos y detallados sobre el sistema solar, que en muchos casos sólo han entrado a formar parte del acervo de la astronomía moderna muy recientemente: describen a la Luna como "seca y estéril", saben que el planeta Júpiter (al que llaman "Dana tolo") tiene cuatro grandes satélites, conocen los anillos de Saturno, y que los planetas describen órbitas elípticas alrededor del Sol. Esta noción de que los cuerpos celestes siguen órbitas elípticas alrededor de un astro principal que se ubica en uno de los focos sólo fue aceptada por la astronomía occidental a partir de Kepler, en el siglo XVII. Además, describen a la Vía Láctea como una galaxia espiral formada por millones de estrellas. Sin embargo, los conceptos fundamentales de los mitos Dogon no se refieren al sistema solar, sino que giran en torno a Sirio, estrella de primera magnitud situada en la constelación del Can Mayor, a la que conocen como "Sigu tolo", la "estrella del Sigui" ("tolo" significa "estrella"). Aún más, la brillantísima Sirio es menos importante en la cosmogonía Dogon que su invisible acompañante, Sirio B, una enana blanca que no fue descubierta por la astronomía occidental sino hasta 1862. Los Dogon conocen a Sirio B como "Po tolo", que se traduciría como "estrella Digitaria"; "po" es el grano de la Digitaria exilis, gramínea conocida popularmente como fonio o acha. El grano de la Digitaria exilis es el más pequeño que conocen los Dogon, y, por extensión, la más pequeña de las cosas. La magnitud de Sirio B ("Po tolo") es de 8,7, por lo que resulta absolutamente invisible a ojo desnudo; aún más, la separación máxima de Sirio A y B es de apenas 11 minutos de arco (y un observador con visión perfecta apenas puede separar dos puntos luminosos separados por 42 segundos de arco). Para la primera visualización moderna de Sirio B, realizada en 1862 por Alvan Clark, se requirió emplear el mayor telescopio existente para la época. De acuerdo al mito Dogon, esta "estrella Digitaria" o Po tolo tarda 50 años en recorrer su órbita alrededor de Sigu tolo. El cálculo de los astrónomos es, sorprendentemente, de 50,04 años; el error de la estimación de los Dogon respecto a los datos logrados con los más refinados recursos tecnológicos es inferior al 0,08 %. El mito también proporciona otros detalles inquietantes acerca de Po tolo: la describe como blanca y compuesta de "sagala", un metal muy denso y extremadamente pesado, el más pesado del universo. Ésta es una descripción singularmente adecuada para una enana blanca. Además, afirman que Po tolo rota sobre su eje en un periodo de un año, lo que probablemente es una apreciación correcta. Según los Dogon, Sirio B o Po tolo es la primera estrella creada por Amma y el eje del Universo. Consideran que el Sol y Sirio son dos estrellas gemelas, con un origen común. Aún hay más: los Dogon conocen también otros componentes del sistema. Describen otra estrella a la que denominan "Emme Ya" ("el sol de las Mujeres" o "Sorgo hembra"), mucho mayor que Digitaria, pero cuatro veces más liviana, que recorrería su órbita alrededor de Sigu tolo (Sirio A) también en cincuenta años, pero a una distancia mayor. Alrededor de Emme Ya ubican un satélite que le sirve de guía, al que denominan "Nyân tolo", "la estrella de las Mujeres". La astronomía moderna no descubrió que Sirio es un sistema triple sino hasta 1995. Otro miembro adicional del sistema es la llamada "estrella del zapatero", muy alejada de las otras tres y que se desplaza en dirección contraria alrededor de Sigui. Los Dogon representan el sistema de Sirio en una figura que denominan "el huevo del mundo", un preciso diagrama orbital en el que Sirio A ocupa uno de los focos de la elipse

Lo interesante de todo esto se dice es que: Cómo es posible que una remota y primitiva tribu africana pueda poseer desde la más inmemorial antigüedad unos conocimientos astronómicos que la ciencia occidental sólo ha logrado obtener con el uso de técnicas muy sofisticadas y de instrumentos avanzados y precisos? Planteado así el problema, por supuesto, parece que la única solución es que los Dogon "recibieron" sus conocimientos de alguna civilización tecnológicamente avanzada. ¿Procedente de Sirio? Quizás...

Se dice que Marcel Griaule quedó fascinado por su cultura, decidiendo concentrar sus investigaciones sobre este pueblo (pero sin proponerse de ninguna manera quedarse a vivir con ellos), regresando al lugar en múltiples oportunidades. Esto implicó repetidos viajes y estadías más o menos prolongadas, así como la presencia más o menos permanente de otros miembros de su equipo sobre el terreno. En esta primera etapa, que concluye en 1939, por lo visto todavía no existen atisbos de ningún conocimiento secreto. En 1946, sin embargo, ocurre un hecho que "marca un hito en la vida de Griaule": se reencuentra con Ogotemmeli del Bajo Ogol, un "viejo cazador ciego que proclamaba tener autoridad sobre los sacerdotes Dogon de Sangha": éste lo inicia en la cosmogonía secreta de los Dogon. Griaule quedó impresionado por las revelaciones de Ogotemmeli, decidiendo de ahí en adelante centrar sus investigaciones en esa región, realizando sólo algunas investigaciones periféricas entre los Bambara y Bozo, dos pueblos vecinos, para "evaluar la extensión de las notaciones simbólicas de los Dogon dentro la cultura mandé