LA ENVIDIA
¿Ha sentido alguna vez envidia? ¿se ha dejado atrapar por ella? ¿Se ha sorprendido actuando cuando la envidia lo manipula? ¿Ha evaluado el alcance, repercusiones que la envidia genera? , Podría ser algunas preguntas que afloran en relación al tema .
En relación al tema se ha escrito, queCervantes señaló, que la envidia es la “carcoma de todas las virtudes y raíz de infinitos males. Todos los vicios tienen un no sé qué deleite consigo, pero el de la envidia no trae sino disgustos, rencores y rabia“.
La envidia no es la admiración que sientes hacia algunas personas, ni la codicia por los bienes ajenos, ni el desear tener las dotes o cualidades de otro. Es otra cosa. La envidia es cuando te entristeces por el bien ajeno. La envidia te va destruyendo como una carcoma. No te deja ser feliz, no te deja disfrutar de casi nada, pensando en ese otro que quizá disfrute más: envidia y malhumor los días acortan, las preocupaciones traen la vejez antes de tiempo (Eclo 30, 24).
Por eso el envidioso intenta suavizar su dolor disminuyendo en su interior los éxitos de los demás. Cuando ve que otros son más alabados, piensa que la gloria que se tributa a los demás se la están robando a él, e intenta compensarlo despreciando sus cualidades o desprestigiando a quienes sabe que triunfan y sobresalen. Por eso la envidia lleva también a pensar mal de los demás sin fundamento suficiente, y a interpretar las cosas aparentemente positivas de otras personas siempre en clave de crítica. Así, llamará ladrón y sinvergüenza a cualquiera que triunfe en los negocios; o interesado y adulador a aquél que le está tratando con corrección; o, más refinadamente, al hablar de ése que es un deportista brillante, reconocido por todos, dirá: “ese imbécil, ¡qué bien juega!”.
Wilde decía que “cualquiera es capaz de compadecer los sufrimientos de un amigo, pero que hace falta un alma verdaderamente noble para alegrarse con los éxitos de un amigo“. Efectivamente, la envidia nace de un corazón torcido: porque no hay árbol bueno que dé fruto malo… Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. Y para enderezar ese corazón se precisa de una profunda cirugía y hecha a tiempo.
Para superar la envidia, es preciso esforzarse por captar lo que de positivo hay en quienes te rodean: proponerte seriamente despertar la capacidad de admiración por la gente que conoces. Hay muchas cosas que admirar en las personas que te rodean. Lo que no tiene sentido es entristecerte porque son mejores, entre otras cosas porque entonces estarías abocado a una tristeza permanente, ya que es evidente que no puedes ser el mejor siempre y en todos los aspectos. Admirarse de las dotes o cualidades de los demás es un sentimiento natural que los envidiosos ahogan en la estrechez de su corazón.

