Categoría: Medioa ambiente, ecología
12 Mayo 2008

CARMORVAN
Se sabe que China es un país asiático plenamente identificado el consumo sofisticado de animales salvajes, producto que ha activado una comercialización muy dinámica en ese mercado ,por países que cobijan a los animale salvajes y los negocian, como para mencionar el más representativo Africa, desde luego a un costo ecológico considerable y con amenzas de desaparición de algunas especies.
En vista de las consecuencias que ello ha generado dado motivo a que la misma China se ha dado cuenta lo que ello representa y tal como lo indica spanish.peopledaily.com., hace referencia a este hecho , que tras cambiar la frase "no comer animales salvajes" por "no comer indiscriminadamente animales salvajes", la regulación propuesta fue presentada al cuerpo legislativo provincia de Guangdong, provincia del sur de China para que éste la revisara y aprobara.
La versión original de la regulación sobre salud pública de la provincia, no contiene ninguna cláusula sobre el consumo de animales salvajes. Sin embargo, tras la crisis provocada por el Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG), el comité permanente de la Asamblea Popular provincial añadió dos cláusulas, una que prohibe el consumo de animales salvajes y otra que pide un control más estricto de los animales de compañía.
La ley que prohibe comer animales salvajes suscitó un debate acalorado en la provincia de Guangdong donde la práctica está muy arraigada. La propuesta persigue "acabar con el canal de transmisión de enfermedades epidémicas", pero muchos creen que la cláusula no era clara, ni viable y puede perjudicar a la industria de cría de animales.
El cuerpo legislativo local celebró una audiencia pública y un seminario consultivo en julio, en los que se acordó que la regulación debía incluir una cláusula que prohibiera el consumo de animales salvajes pero divergió sobre el objetivo y viabilidad de la regulación.
La definición de "animal salvaje" es la clave del debate.
"Los animales criados en casa y los animales salvajes son totalmente diferentes", dijo Lu Jiahai, un experto del equipo provincial designado para combatir el SRAG.
Algunos expertos y locales creen que el texto original no es viable y va en contra de varias leyes chinas en las que se anima a la población a criar animales salvajes.
Tras el debate, la comisión de asuntos legislativos de la asamblea popular provincial enmendó la regulación, con el único cambio arriba mencionado.
"La ley hace algunas apreciaciones sobre la prohibición del consumo de animales salvajes. El énfasis de la regulación es animar a la gente a adoptar mejores hábitos, por lo que el alcance y tipos de animales que pueden comerse, no se incluirá en esta regulación", dijo Zhu Shifan, un miembro de la comisión.
Informa el mundo, que la medida afecta también a los restaurantes, que serán multados si ofrecen a los consumidores carne procedente de animales salvajes, asegura Zheng Guoyan , algo que hasta ahora no estaba penalizado en China. La legislación no condena sin embargo el consumo de animales criados en cautividad, como la tortuga china, siempre y cuando hayan sido puestos en cuarentena y cuenten con el apoyo gubernamental.
Desde el Departamento de Salud de Censen piden que se eleven los controles de calidad higiénica en las granjas de animales salvajes criados para el consumo humano. "No creemos que todas las civetas son portadoras del coronavirus origen de la neumonía atípica, por lo que ahora las criaremos en grajas especiales para garantizar su calidad", ha manifestado Zhou Junan, director del Departamento citado.
Algunos sectores ya han calificado esta medida de "irreal y peligrosa" ya que domesticar animales salvajes puede provocarles "estrés que podría suponer la incubación de nuevos virus mortales que afectarían a los humanos", asegura Jill Robinson, de la Fundación Animales de Asia.
Los informes de algunos científicos en los medios de comunicación nacionales sugirieron que el virus potencialmente mortal se transmitió a los humanos a través del consumo de la civeta, aunque esta hipótesis no se ha podido probar categóricamente.
"El mal hábito de comer animales salvajes no sólo perjudica nuestra salud sino que pone en peligro los esfuerzos de protección de la fauna", dijo Sun.
Xu Ping, decano del Departamento de Derecho de la Universidad de Ingeniería Forestal de Beijing, dijo que prohibir el consumo de animales salvajes serviría para detener el mercado y acabar con la caza furtiva de animales salvajes.
"El desarrollo sostenible es una buena solución pero no todo el mundo puede entender completamente la importancia que tiene", dijo Xu.
Dijo que los legisladores deberían buscar un equilibro para que la sociedad pueda vivir en armonía con el medio ambiente.
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9 Mayo 2008


Carmorva
Los precios de los alimentos a nivel global podría llevar a unos 100 millones de personas a una pobreza más profunda, dijo el sábado el director del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick.
"Estimamos que el aumento al doble de los precios de los alimentos en los últimos tres años podría, potencialmente, arrastrar a 100 millones de personas de países de bajos ingresos a una pobreza más profunda", indicó Zoellick.
En los países más pobres del mundo, la gente se muere de hambre y en los [EEUU] no se para de hablar de vales de comida, con unas previsiones sin precedentes: este año, 28 millones de estadounidenses van a necesitarlos, a la vez que aumenta el desempleo en una economía debilitada. Sin embargo, muchos millones en situación precaria no tienen la cobertura de unos servicios sociales que, además, cuentan con presupuestos mínimos a causa de las guerras y la bajada de impuestos a los ricos, haciendo que la gente pobre se hunda en casa. Una familia de cuatro miembros sólo tiene ahora derecho a subsidios si sus ingresos mensuales son de 1.721$ al mes, o 20.652$ al año (o por debajo). Incluso en esos casos, consigue los mismos 542 dólares al mes que recibían los perceptores en 1996 para cubrir los mucho más altos precios actuales, lo que significa alrededor de un 1$ por persona y comida y bajando.
Ese es el dilema que debe afrontar el Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP, en sus siglas en inglés) en un momento en que las donaciones que le llegan son insuficientes. Su Directora Ejecutiva, Josette Sheeran, dijo: “Nuestra capacidad para llegar a la gente disminuye a la vez que las necesidad aumentan… Estamos viendo una nueva cara del hambre en gente que no puede permitirse comprar comida… Las situaciones que anteriormente no eran urgentes son ahora desesperadas”. Las necesidades de financiación del WFP siguen aumentando. Se estima que alcanzan los 3,5 mil millones de dólares, que seguirán creciendo, y son para proyectos aprobados para alimentar a 73 millones de personas en 78 países en todo el mundo. El WFP prevé unas necesidades potenciales mucho más altas para emergencias imprevistas y para la cada vez mayor cantidad de personas en situación de necesidad.
La suma que la gente (que no es pobre) de los países ricos dedica a los alimentos supone el 10% de su consumo. En otros, como en China, es de alrededor de un 30%, pero en África Subsahariana y en los países pobres de Latinoamérica y Asia es de alrededor del 60% (o incluso el 80%) y siguen aumentando. Significa que la ayuda alimentaria es vital y que sin ella la gente se morirá de hambre. Pero mientras los precios de los alimentos suben, los ingresos disponibles (cuando más necesarios eran) caen porque no se dispone de suficiente dinero y hay muy pocos donantes ofreciendo ayuda.
Las agencias que podrían hacer algo están haciendo menos de lo que debieran y algunas, como USAID, están diciendo que van a cortar el volumen de la ayuda alimentaria que proporcionan, pero no quieren decir por qué. Su misión es ayudar a los ricos, no a los pobres, como se afirma en su página en Internet: Como agencia gubernamental de EEUU, “recibe sus directrices políticas exteriores de la Secretaría de Estado y su misión es cuidar de los intereses políticos exteriores de EEUU en las áreas de crecimiento económico, agricultura y comercio…” Eso deja fuera a los pobres.
Rebelión.org. agrega en un escrito sobre este tema, que Hoy en día, cinco gigantes del negocio agropecuario, con muy poca fanfarria y enorme respaldo gubernamental, hacen planes a lo grande a costa nuestra: controlar los suministros de alimentos mundiales mediante la manipulación genética de los biocombustibles como parte de un esquema más amplio.
Al desviar cosechas para el fuel, los precios se han disparado y cinco gigantes del “Agro biotecnológico” se están aprovechando de ello: Monsanto, DuPont, Dow Agrisciences, Sygenta y Bayer CropScience AG. Su solución: convertir todas las cosechas en GMO, vendiéndolas como medio para incrementar la producción y reducir costes, y proclamando que esa es la solución al alza de precios y al hambre del mundo.
En realidad, el poder agropecuario aumenta los precios, controla la producción para mantenerla alta y el principal objetivo detrás de la actual situación es la conversión de las tierras de labranza en fábricas de biocombustibles. Produciendo menos para alimentación y aumentando la demanda mundial de alimentos, los precios suben y la rampante especulación de artículos básicos de consumo exacerba el problema con comerciantes encantados de poder sacar inmensos beneficios. Es otro aspecto del esquema de transferencia de la riqueza desde hace décadas: de la mayoría mundial a una elite de unos pocos. Mientras la tendencia continúe, su momentum es auto-sostenible y funciona porque los gobiernos lo apoyan. Subvencionan el problema, suavizan las normativas, dejan libertad absoluta a las empresas y sostienen que los mercados funcionan mejor dejándoles a su aire.
Como se mencionó antes, alrededor del 43% de la producción del maíz estadounidense se destina a la alimentación del ganado, pero cada vez se destinan cantidades mayores a los combustibles: en estos momentos, posiblemente, el 25-30% de la producción, comparado con el 14% de hace dos años; desde 2001 ha supuesto una subida del 300%. El total excede actualmente de lo que se destina a la exportación y no parece que la tendencia vaya a disminuir. El resultado, por supuesto, es que las reservas de grano mundiales disminuyen, los precios se disparan, millones de personas se mueren de hambre, los gobiernos lo permiten y son sólo los primeros capítulos de una horrenda tendencia a largo plazo: transformar radicalmente la agricultura de forma que resulte humanamente destructiva de la siguiente forma:
· Permitiendo que los negocios agropecuarios y las Grandes del Petróleo la controlen para su beneficio a costa de la salud y bienestar del consumidor;
· Convirtiéndolo todo en genéticamente manipulable e infligiendo un gran daño potencial a la salud humana; y
· Produciendo cantidades reducidas de cosechas para la alimentación, desviando cantidades cada vez mayores para combustibles, permitiendo que los precios se disparen, valorando igual los alimentos que el petróleo, poniendo fin a la responsabilidad de los gobiernos sobre la seguridad alimentaría y tolerando lo impensable: que se ponga en peligro la vida de cientos de millones de pobres de todo el mundo, permitiendo que se mueran de hambre con tal de conseguir más beneficios.
Ese es el maravillo mundo neoliberal que los estrategas tienen en mente. Se sienten a gusto con sus planes, de los que apenas les desvían las angustias económicas actuales. Son bien conscientes de las crecientes protestas mundiales que podrían ser inmensamente negativas, pero muy centrados, no obstante, en encontrar vías más inteligentes para seguir adelante con lo que llevan tanto tiempo preparando y trabajando. Por eso no van a permitir en absoluto que la miseria humana haga peligrar sus grandes beneficios.
Si no quieren cambiar, el pueblo tendrá que hacerlo por ellos y, a lo largo de la historia, eso es lo que siempre ha funcionado. Con el tiempo, elevar las protestas cuando las amenazas se incrementen, y puede que esas amenazas sean ya tan graves que nunca hubiéramos podido imaginarlas.
Esmeralda Cárdenas, nos agrega, que 100.000 personas mueren de hambre, o de sus consecuencias inmediatas, cada día. El orden mundial no es sólo asesino, sino absurdo, pues mata sin necesidad. Hoy ya no existen las fatalidades. Un niño que muere de hambre hoy, muere asesinado.
Jean Ziègler, ha afirmado que hay dos tipos de hambre: coyuntural y estructural. El hambre coyuntural es la hambruna a que estamos acostumbrados en Darfur, Etiopía o en períodos de guerra y que es fruto del hundimiento de una economía. Esta hambre causa el 5% de víctimas.
Mientras que el hambre estructural esta implícito en las estructuras del subdesarrollo. Causa el 95% de las muertes y es el hambre que realmente pide a gritos la intervención de la comunidad internacional. Las causas efectivas del hambre y la malnutrición. El hambre y la desnutrición no son efecto de la fatalidad, de una eventualidad social o geográfica. Son el resultado de haber excluido a millones de personas del acceso a bienes y recursos productivos, tales como la tierra, el mar, el agua, las simientes, la tecnología y el conocimiento. Son, ante todo, consecuencia de las políticas económicas, sociales y comerciales a escala mundial, regional y nacional. Impuestas por los Gobiernos o Estados de los países desarrollados, sus corporaciones transnacionales y sus aliados en los países pobres o en vías de desarrollo, en su afán de mantener y acrecentar su hegemonía política, económica, cultural y militar en el actual proceso de reestructuración económica global. Políticas de los Estados desarrollados, han acrecentado las ventas y las ganancias de los poderes económicos de los países desarrollados mientras que los pueblos de los países pobres o en vías de desarrollo han visto crecer su deuda externa y los sectores populares han aumentado sus niveles de pobreza, miseria y exclusión por todas partes. Se ha acelerado el ritmo de concentración del mercado agrícola internacional en unas pocas empresas trasnacionales, aumentando simultáneamente la dependencia e inseguridad alimentaría de la mayoría de los pueblos.
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9 Mayo 2008

Carmorva
Es muy triste saber, que Hatí extremadamente pobre, está sufriendo las consecuencias de nos haberse sabido integrar a su realidad presente y haber su gobierno tomado las medidas, incentivas, motivado a que las
Ahora, ante la crisis alimentaría, los haitianos han salido a la calle a protestar porque el pasado año se habían triplicado los precios de los artículos de primera necesidad, y tienen un presidente, un primer ministro y un gobierno que no hacen prácticamente nada para remediarlo. Durante días, se les vio por todas partes, por todo el país, y eran miles. Protestaron en Puerto Príncipe, llevando platos vacíos para expresar su espantosa situación, rompieron las ventanas de edificios y coches, asaltaron las tiendas, buscaron comida, intentaron asaltar el palacio presidencial, gritaron “tenemos hambre” y exigieron la dimisión del Presidente René Preval. Los Cascos Azules de Naciones Unidas (MINUSTAH) respondieron cruelmente de la forma que lo hacen siempre contra las manifestaciones pacíficas o de protesta. Dispararon y mataron al menos a cinco haitianos (algunas informaciones dicen que fueron más), hirieron a muchos otros y eso sólo en el centro de Puerto Príncipe.
En Les Cayes (la tercera ciudad más grande de Haití), en el suroeste, los manifestantes asaltaron e intentaron incendiar las oficiales de la MINUSTAH local. Otros hicieron barricadas en las calles, buscaron comida y gritaron “Fin al alto coste de la vida”.
Rebelión.org. señala. que mientras, los haitianos se mueren de hambre, el FMI sigue llevándose un millón de dólares a la semana en impuestos exigidos a los ricos, y sólo países como Cuba (mediante la formación de haitianos en medicina) y Venezuela (donando dinero, petróleo barato y unas 600 toneladas de ayuda alimentaria enviada el 13 de abril, más de la cantidad informada al principio) parecen preocuparse. Chavez se preocupa por toda Latinoamérica y el pasado año donó unos 8.800 millones de dólares de ayuda, cuatro veces la suma de EEUU proporciona a la región.Por su parte, el Banco Mundial planea enviar 10 patéticos millones de dólares de “ayuda de emergencia” para un país en el que alrededor de ocho millones de personas de mueren de hambre. También planea duplicar “hasta” 800 millones de dólares sus préstamos agrícolas a África para el próximo año, y con eso lo único que conseguirá será que una mala situación empeore. Irá destinado a naciones gravemente endeudadas, incapaces, como consecuencia, de proporcionar alimentos a su pueblo; pero la política del Banco Mundial siempre va en la dirección contraria a lo que esos países necesitan. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, hizo simplemente una declaración formal sobre la crisis y su gravedad, y fue tan frustrante como Alexis, no ofreció ninguna ayuda significativa, es un tipo tan indiferente como los funcionarios del Banco Mundial, que nunca olvida que sus jefes están en Washington. En vez de hacer su labor para ayudar, apeló a los dirigentes de Haití a que restauraran la estabilidad porque la seguridad del país estaba amenazada. Los pueblos pobres que se mueren de hambre no son su problema. ¡Que coman galletas de barro! Esa es también, al parecer, la solución de René Preval. Tardíamente (el 12 de abril), anunció un plan para hacer que el precio del arroz bajara un 15%. Eso no va a ayudar en nada a solucionar la crisis, y Reuters (15 de abril) informó que los vendedores exigen precios más altos aún para las mercancías que tienen almacenadas. Eso provocó nuevos disturbios en las calles, que los haitianos sigan muriéndose de hambre y que los “funcionarios gubernamentales brillen por su ausencia a la hora de hacer la más mínima declaración”.
El nuevo libro de Raj Patel explica bien el estado de cosas actual. Se titula “Stuffed and Starved: The Hidden Battle for the World Food System”. En una declaración efectuada el 14 de abril, dijo: “Lo que está sucediendo en Haití es un presagio para el resto del mundo desarrollado. Haití es el vivo retrato de una economía que liberalizó su agricultura y liquidó las redes de protección social para los pobres…”. Las condiciones que crean los disturbios como consecuencia del problema alimentario son dos:
“Los precios desorbitados y las políticas modernas de desarrollo” (tarifas, subsidios a las corporaciones, políticas de reserva de grano) hacen que millones y millones de seres no puedan acceder a los alimentos; y “Entonces se producen disturbios cuando no hay otra forma de conseguir que los poderosos escuchen…” Seguirán apareciendo “cada vez con mayor frecuencia hasta que los gobiernos se den cuenta que la comida no es un mero artículo, es un derecho humano”.
En conclusión, los alimentos básicos -que ya resultaban inalcanzables para los habitantes de una de las naciones más pobres del mundo- han aumentado entre un cincuenta y un cien por ciento. Se suceden desde entonces las movilizaciones multitudinarias e incesantes que hasta ahora han conseguido como única respuesta la represión, con el saldo de cinco muertos, cientos de heridos, apaleados y encarcelados por las “fuerzas de paz” de la Naciones Unidas.
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9 Mayo 2008

CARMORVA
Los gobiernos deben preocuparse por los sucesos que en el presente se manifiestan en algunos países consecuencia del hambre, que tal como lo comenta ecoportal.net que para encarar el reto actual de alimentar al mundo, los gobiernos deberán garantizar que los pequeños campesinos accedan a la tierra, a las semillas y al agua, que protejan los mercados locales de alimentos y que apoyen a agricultura y la ganadería campesina sostenibles. Estas políticas permitirían a millones de familias campesinas vivir decentemente y con dignidad, y contribuirán a sanear el medio ambiente terrestre herido.
Se dice que Proteger la producción nacional es el derecho de todo país a proteger a sus propios habitantes del hambre y de permitir a sus propios campesinos vivir con dignidad. El mercado es, desde luego, una herramienta muy útil cuando permite que se cumplan las necesidades de las mujeres, de los hombres y de los niños. Pero esto reina cuando la lógica del provecho comienza a devastar la propia supervivencia de las personas. Por ejemplo, cuando se vuelve más rentable utilizar maíz y soja para producir combustible que para alimentar seres humanos.
Es increíble ,como hay países que teniendo condiciones para desarrollar su agricultura no lo hicieron y hoy se tornan importadores a fin de poder abastecer la demanda de productos agrícolas que sus ciudadanos requieren, como el caso e Venezuela que ha desperdiciado considerablemente grandes terrenos que podía haberse explotado y beneficiado a los venezolanos con productos agrícolas.
Indica ecoportal.net, que durante la década pasada, la comida se ha convertido en una mercancía en los mercados mundiales igual que cualquier otro bien, como las motocicletas o las camisetas de algodón. La alimentación ha sido siempre negociada en los mercados internacionales, pero las reglas del juego cambiaron dramáticamente en 1995, cuando el acuerdo en la OMC sobre la agricultura entró en vigor. Muchos países que hasta entonces producían suficiente comida para su propia alimentación fueron obligados a abrir sus mercados a productos agrícolas del extranjero. México comenzó a importar maíz, Indonesia arroz, Europa soja. Al mismo tiempo, la mayoría de las regulaciones estatales sobre existencias de reserva, precios, producciones o control de las importaciones y exportaciones fueron desmanteladas gradualmente. Como resultado, las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas de todo el mundo no han sido capaces de competir en el mercado
mundial. Se arruinaron. En Europa, una explotación desaparece cada minuto.
En el mundo en vías de desarrollo, ser agricultor o ganadero no es considerado como un trabajo; es un estado de pobreza. Bajo las reglas del comercio libre, la protección de los alimentos se ha convertido en un crimen. El proteccionismo se ha convertido en una palabra sucia.
Mientras tanto, los países se han convertido en adictos a las importaciones de alimentos baratos, y ahora que los precios se están disparando, la fea cabeza del hambre está creciendo.
Se agrega, que para encarar el reto actual de alimentar al mundo, ha llegado ahora el tiempo para que los gobiernos garanticen que los pequeños campesinos accedan a la tierra, a las semillas y al agua, que protejan los mercados locales de alimentos y que apoyen a agricultura y la ganadería campesina sostenibles. Estas políticas prácticas permitirían a millones de familias campesinas vivir decentemente y con dignidad, y contribuirán a sanear el medio ambiente terrestre herido. Y alimentarán al mundo.
Rebelión , org. aporta sobre esta realidad algunos datos interesantes de tomarse en cuenta, a saber:
- La escasez de trigo en Perú es lo suficientemente grave como para tener al ejército haciendo pan a base de harina de patata (una cosecha nativa). En Pakistán, miles de soldados vigilan los camiones que transportan trigo y harina. En Tailandia, los campesinos que cultivan arroz se turnan para mantenerse despiertos por la noche para vigilar sus campos de los ladrones. En los últimos meses, el precio de las cosechas casi se ha duplicado. Es el alimento básico de la mitad o más de la población mundial, pero los precios al alza y el temor a la escasez han movido a algunos de los mayores productores a exportar menos: Tailandia (el mayor exportador del mundo), Vietnam, India, Egipto, Camboya, y otros que probablemente les seguirán, puesto que la producción mundial va por detrás de la demanda. Los productores de otros granos están haciendo lo mismo, como Argentina, Kazajstán y China. Cuanto menos se exporte, más subirán los precios.
- Países que eran autosuficientes en otra época, como Japón y Corea del Sur, están “reaccionando ferozmente mientras la ratio de reservas de alimentos para consumo se desploma hasta mínimos históricos”;
- La India no puede exportar ya millones de toneladas de arroz; ahora se ve forzada a dejar “una reserva alimentaría estratégica especial además de sus reservas de trigo y arroz”
- Tailandia es el mayor productor mundial de arroz; su precio subió un 50% en el pasado mes
- Países como Filipinas y Sri Lanka se disputan suministros seguros de arroz; esos dos países y otros estados asiáticos están luchando para enfrentarse a los precios altos y a los suministros insuficientes.
- El arroz es el producto básico de tres mil millones de personas; una tercera parte de ellas sobrevive con menos de 1$ al día y tienen “inseguridad alimentaría”; eso significa que, sin ayuda, pueden morirse de hambre.
A todo ello se agrega, que la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO, en sus siglas en inglés) informó que los costes de los alimentos, a nivel mundial, habían subido casi un 40% en 2007, mientras los granos subieron un 42% y los productos lácteos casi un 80%. El Banco Mundial declaró que los precios de los alimentos han subido un 83% desde 2005. Esto ha hecho que 37 países hayan tenido que hacer frente a crisis alimentarías a partir de diciembre y que, en respuesta a la situación, 20 impusieran controles sobre los precios.
También está afectando a las agencias de ayuda humanitaria como el Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP, en sus siglas en inglés). Debido al alza de los costes de la energía y los alimentos, el 20 de marzo se hizo un llamamiento urgente a los donantes para que contribuyeran a cubrir un vacío de 500 millones de euros en los recursos que les permiten llevar a cabo su trabajo. Desde esa fecha, los precios de los alimentos subieron otro 20% y no hay señales de que vayan a bajar. Para los pobres del mundo, como el pueblo de Haití, la situación es desesperada, la gente no puede conseguir alimentos, hagan lo que hagan, y muchos se están muriendo de hambre. Además del África que afronta hambre, se encuentra Haití y al respecto se señala, que la crisis haitiana es tan extrema que ha forzado a la gente a comer (no alimentos) galletas de barro (llamadas “pica”) para aliviar el hambre. Es un desesperado remedio haitiano hecho de barro seco amarillo que proviene de la meseta central del país para aquellos que pueden permitírselo. No es gratis. En los atestados suburbios de Ciudad del Sol, la gente usa una mezcla de barro, sal y grasa vegetal como comida normal, y eso es todo lo que se pueden permitir. Un periodista de AP en Puerto Príncipe lo probó. Dijo que tenía “una consistencia suave, pero la mezcla se deshacía fuera de la boca tan pronto se tocaba con la lengua. Después, y durante horas, persistió un desagradable sabor a tierra”. Mucho peor es cómo afecta a la salud humana. Una dieta de galletas de barro causa desnutrición severa, dolor intestinal y otros efectos dañinos por toxinas potencialmente mortales y parásitos
Los haitianos tienen familias amplias, viven en chabolas de cartón y hojalata, no hay agua corriente y muy poca o ninguna electricidad, y la vida dentro y alrededor es horrible. Las sábanas están atestadas de moscas, no hay saneamiento y en el exterior la basura se extiende por doquier. Los niños están siempre hambrientos, nunca hay suficiente comida, a menudo sólo hacen una única comida al día, las enfermedades son el pan de cada día, las expectativas de vida son muy bajas y han de soportar a los supuestos “pacificadores” Cascos Azules y la violencia de las bandas que asolan comunidades como la Ciudad del Sol de Puerto Príncipe, los haitianos han salido a la calle a protestar porque el pasado año se habían triplicado los precios de los artículos de primera necesidad, y tienen un presidente, un primer ministro y un gobierno que no hacen prácticamente nada para remediarlo
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8 Mayo 2008

CARMORVA
Dichosos aquellos que tienen la dicha de comer, de adquirir alimentos, y alimentar su vehículo físico, ¿Hasta cuando durará eso?, pues se sabe que cada vez más avanza el flagelo del hambre y son millones las personas que no tienen garantía de satisfacer sus necesidades alimenticias, aspectos que debiera preocuparnos a todos los que habitamos el planeta Tierra
Se tiene conocimiento que a finales del siglo XIX, en la India, se produjo una serie de aproximadamente 25 brotes de hambruna, donde murieron entre 30 y 40 millones de personas. Si bien parte de la culpa se atribuye a agentes climatológicos, aquí ya se introduce un nuevo factor. El reemplazo de cultivos alimenticios tradicionales por otros, foráneos, para consumo y beneficio de terceros
Fidel Casto hacía advertencia al respecto y señalaba, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: "El hambre, inseparable compañera de los pobres, es hija de la desigual distribución de las riquezas y de las injusticias de este mundo. Los ricos no conocen el hambre". "Por luchar contra el hambre y la injusticia han muerto en el mundo millones de personas".
Se sabe , según registra un informe presentado por la BBC de Londres, a partir de declaraciones de Christiane Berthiaume, vocera del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), cerca de 28 millones de personas dependen de los alimentos que les proporciona las entidades de ayuda internacional.
El PMA ya está haciendo frente a hambrunas en el sur y en el este de África, debido fundamentalmente a devastadoras sequías, y se advierten ahora las primeras señales de que la falta de lluvias también ha causado la pérdida de cultivos en el oeste del continente, especialmente en Mauritania, Mali y Senegal.
La situación es aún más crítica debido a los enfrentamientos de las últimas semanas en Costa de Marfil, sede de muchas operaciones de ayuda para el oeste del continente.
A pesar de la urgencia de la crisis, el PMA advirtió que no cuenta con fondos suficientes.
`De el presupuesto del PMA calculado para este año -US$2.500 millones- sólo hemos recibido US$ 1.300 millones`, dijio Berthiaume.
`La situación este año es excepcional, con una multiplicidad de crisis al mismo tiempo; es muy preocupante`, agregó la vocera del PMA.
La carencia de fondos no sólo afecta a las campañas en África. La agencia señaló que la falta de recursos la obligó a suspender temporalmente la ayuda de alimentos a tres millones de personas en Corea del Norte.
El PMA señala que en Afganistán, sólo el 60% de las necesidades han sido cubiertas, y la falta de fondos también afecta las campañas en los territorios palestinos y en América Central.
Se estima que la hambruna afecta a 14 millones de personas en el sur de África, mientras que entre 10 y 14 millones dependen de la ayuda internacional para alimentarse en Etiopía y 1,5 millones en Eritrea.
Lo cieto que esta realidad no nos soprente como lo indica Esteban Lazo, vivepresidenten del Consejo de Estado de Cuba, que los países pobres que dependen de la importación de alimentos, no están en condiciones de resistir el golpe. Sus poblaciones no tienen protección alguna y el mercado, por supuesto, no tiene la capacidad ni el sentido de la responsabilidad de brindársela. No estamos ante un problema de carácter económico, sino ante un drama humanitario de consecuencias incalculables, que –incluso- pone en riesgo la Seguridad Nacional de nuestros países
Adjudicar la crisis a un consumo progresivo de importantes sectores de la población de determinados países en desarrollo con crecimiento económico acelerado, como China e India, además de ser un planteamiento insuficientemente fundamentado, entraña un mensaje racista y discriminatorio, que ve como un problema que millones de seres humanos tengan acceso, por primera vez, a una alimentación digna y saludable.
El problema, como se expresa en nuestra región, está esencialmente ligado a la situación precaria de los pequeños agricultores y de la población rural de los países subdesarrollados, así como al papel oligopólico de las grandes empresas transnacionales de la industria agroalimentaria.
Éstas controlan los precios, las tecnologías, las normas, las certificaciones, los canales de distribución y las fuentes de financiamiento de la producción alimentaria mundial. Controlan también el transporte, la investigación científica, los fondos genéticos, la industria de fertilizantes y los plaguicidas. Sus gobiernos, en Europa, Norteamérica y otras partes, imponen las reglas internacionales con que se comercian los alimentos y las tecnologías e insumos para producirlos.
Definitivamente se señala, que 24.000 personas de todo el mundo morirán de hambre. Son 35 millones cada año, según datos de la ONU. Además, uno de cada ocho habitantes del globo terráqueo sufrirá a lo largo de la jornada hambre extrema. En total, unos 854 millones de personas.
Estas desafortunadas cifras contrastan con el dato de que en el mundo se producen cada año alimentos para dar de comer a 12.000 millones de personas, es decir, al doble de habitantes con los que cuenta el planeta, según datos del Fondo para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
A todo ello se agrega, quela falta de comida afecta a 52,4 millones de personas en América Latina. Los Objetivos del Milenio de la ONU marcan que en el año 2015 esta cifra tiene que quedar reducida a la mitad.
Actualmente, sólo Cuba y Chile han logrado ya la meta, mientras Argentina, Costa Rica, Ecuador y Uruguay "van bien encaminados y van a lograr el objetivo", asegura a EFE el director para América Latina de la FAO, José Graziano.
Otros países como México, Brasil, El Salvador y Jamaica necesitan un esfuerzo adicional, mientras los más rezagados son Bolivia, Paraguay, Perú y Venezuela, según los datos de la FAO.
La meta, sin embargo, es casi imposible para los países de Centroamérica y Haití, que requieren un fuerte apoyo internacional. Al respecto, Graziano destacó la cooperación de España, que a su juicio "es el ejemplo que nos gustaría tener de otros cooperantes internacionales".
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